21 de marzo de 2011

"Dìa de la Memoria"


"Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, 
sin embargo estoy aquí, resucitando. 
Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal,
porque me mató tan mal, y seguí cantando.
 
Cantando al sol, como la cigarra, 
después de un año bajo la tierra, 
igual que sobreviviente que vuelve de la guerra.
 
Tantas veces me borraron, tantas desaparecí, 
a mi propio entierro fui, solo y llorando. 
Hice un nudo del pañuelo, pero me olvidé después
que no era la única vez y seguí cantando.
[...]
Tantas veces te mataron, tantas resucitarás
cuántas noches pasarás desesperando. 
Y a la hora del naufragio y a la de la oscuridad 
alguien te rescatará, para ir cantando.
 
Cantando al sol, como la cigarra, 
después de un año bajo la tierra, 
igual que sobreviviente que vuelve de la guerra."


"Como la cigarra", Maria Elena Walsh. Cantada por Mercedes Sosa

6 de marzo de 2011

"Tendencia Suicida"


"Leo a los principales comentaristas económicos de los grandes periódicos de Río y de São Paulo. Aprendo mucho de ellos porque vengo de otro campo del saber. Pero, en mi opinión, continúan aplicando la cartilla neoliberal, lo que les impide un pensamiento más crítico. Todavía manejan la interpretación clásica de los ciclos del capitalismo después de la abundancia, sin darse cuenta del cambio sustancial del estado de la Tierra ocurrido en los últimos tiempos. Por eso noto en ellos cierta ceguera al nivel profundo de su paradigma. Comentan la crisis que ha irrumpido en el centro del sistema y señalan el desmoronamiento de sus tesis maestras, pero siguen con la creencia ilusoria de que el modelo que nos ha traído la desgracia todavía nos puede sacar de ella.

Esta visión miope les impide tener en cuenta los límites de la Tierra, que imponen límites al proyecto del capital. Tales límites han sido sobrepasados en un 30%. La Tierra da claras señales de que no aguanta más. Es decir, la sostenibilidad ha entrado en un proceso de crisis planetaria. Crece cada vez más la convicción de que no basta hacer correcciones. Estamos obligados a cambiar de rumbo si es que queremos evitar lo peor, que sería ir hacia un colapso sistémico seguro.

El sistema en crisis, digamos su nombre, es, respecto al modo de producción, el capitalismo, y su expresión política es el neoliberalismo, y responde fundamentalmente a estas cuestiones: ¿cómo ganar más con el mínimo de inversión, en el menor tiempo posible, y aumentando todavía más su poder? El sistema da por supuesto el sometimiento total de la naturaleza y la desconsideración de las necesidades de las generaciones futuras. Ese pretendido desarrollo se ha mostrado insostenible, porque, allí donde se ha instalado, ha creado desigualdades sociales graves, ha devastado la naturaleza, y ha consumido sus recursos por encima de su reposición. En realidad, se trata de un crecimiento simplemente material, que se mide por beneficios económicos, no es un desarrollo integral.

Lo grave es que la lógica de este sistema se contrapone directamente a la lógica de la vida. La primera es lineal, se rige por la competición, tiende a la uniformización tecnológica, al monocultivo, y a la acumulación privada. La otra, la de la vida, es compleja, incentiva la diversidad, las interdependencias, las complementariedades y refuerza la cooperación en la búsqueda del bien de todos. Este modelo también produce, pero para servir a la vida, y no para servir en exclusiva al lucro, y tiene como objetivo el equilibrio con la naturaleza, la armonía con la comunidad de la vida, y la inclusión de todos los seres humanos. Opta por vivir mejor, con menos.

Paul Krugman, editorialista del New York Times, denunció valientemente (Jornal do Brasil, 20/12/08) que no hay diferencia básica entre los procedimientos de B. Madoff, que defraudó en 50 mil millones de dólares a muchas personas e instituciones, y los especuladores de Wall Street que engañaron a millares de inversores y pulverizaron también grandes fortunas. Concluye: «lo que estamos viendo ahora son las consecuencias de un mundo que se ha vuelto loco». ¿Esta locura es coyuntural o sistémica? Pienso que es sistémica, porque pertenece a la dinámica misma del capitalismo: para acumular, mantiene a gran parte de la humanidad en situación de esclavos “pro tempore”, y pone en peligro la base que lo sostiene: la naturaleza con sus recursos y servicios.

Cabe la pregunta: ¿no hay ahí una pulsión suicida, inherente al capitalismo como proyecto civilizatorio, una pulsión que trata de explotar de forma ilimitada un planeta que sabemos que es limitado? Es como si toda la humanidad se sintiese empujada hacia dentro de una corriente violentísima, y ya no pudiese salir de ella. Seguramente, el destino seria la muerte. ¿Será el signo inscrito en nuestro actual ADN civilizatorio esbozado hace ya más de dos millones de años cuando surgió el homo habilis, aquella especie de humanos que, por primera vez, empezó a usar los instrumentos en su afán por dominar la naturaleza, se potenció con la revolución agraria en el neolítico, y culminó en el actual estadio de voluntad de dominación completa de la naturaleza y de la vida? ¿Si seguimos en este camino, a dónde vamos a llegar?

Como somos seres inteligentes y con un inmenso arsenal de medios de saber y de hacer, no es imposible que reorientemos nuestro curso civilizatorio y demos más centralidad a la vida que al lucro, al bien común que al beneficio individual. Entonces nos salvaríamos in extremis y tendríamos todavía por delante un futuro que vislumbrar."



"Tendencia Suicida", Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=310

4 de febrero de 2011

"El Miedo"



"Los que trabajan tienen miedo a perder el trabajo.
Los que no tienen trabajo tienen miedo a no encontrar nunca trabajo.
Quien no tienen miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo a ser atropellados.
La democracia tiene miedo a recordar y el lenguaje tiene miedo a decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión,
miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser,
miedo de morir, miedo de vivir".
 
 
El Miedo Global, Eduardo Galeano

9 de enero de 2011

"Sonetos"



"Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
Si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,
Si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado."



"Yo que tengo la voz desparramada,
yo que tengo el afecto dividido,
yo que sobre las cosas he vivido
siempre con la memoria derramada;
Yo que fui por la tierra desolada,
yo que fui bajo el cielo prometido
con el entendimiento repartido
y con la voluntad multiplicada;

Quiero poner ahora la energía
de la memoria, del entendimiento
y de la voluntad en armonía
con la Memoria que no olvida nunca
con el Entendimiento siempre atento
y con la Voluntad que no se trunca."


"Soneto" y "Soneto de la Unidad del Alma", poemas de Francisco L. Bernárdez

31 de diciembre de 2010

"Las Huellas Digitales"

"Yo nací y crecí bajo las estrellas de la Cruz del Sur.
Vaya donde vaya, ella me persiguen. 
Bajo la cruz del sur, cruz de fulgores, 
yo voy viviendo las estaciones de mi suerte.
No tengo ningún dios. Si lo tuviera, le pediría que no me deje 
llegar a la muerte, no todavía. 
Mucho me falta andar. Hay lunas a las que todavía no ladre 
y soles en los que todavía no me incendié.
Todavía no me sumergí en los mares en todos los mares
de este mundo, que dicen que son siete, 
ni en todos los ríos del Paraíso, que dicen que son cuatro.
En Montevideo, hay un niño que explica:
- Yo no quiero morirme nunca, porque quiero jugar siempre."

Eduardo Galeano, "Las Huellas Digitales",
El Libro de los Abrazos, 1991.

26 de diciembre de 2010

"Las Hormigas"




"[...]Un país durmiendo es un país desierto
mi gobierno se asusta cuando me despierto
pueden tirarse hasta los federales
somos 600 millones sin contar los ilegales

Entre las patas nunca escondo el rabo
prefiero morir como rebelde que vivir como esclavo

apuesto que los tuyos se rinden primero
porque los soldados míos no pelean por dinero

No le tengo miedo a las confrontaciones
porque yo me crié con invasiones
y como las hormigas si tengo mala suerte
defiendo mi hormiguero hasta la muerte
[...]"


Fragmento de "El Hormiguero" de Calle 13 del album "Que entren los que quieran", 2010

14 de diciembre de 2010

"La Ola"



[...]"La hora de su reivindicación, la hora que ella misma se ha elegido, la vienen señalando con precisión también de un extremo a otro del Continente. Ahora esta masa anónima, esta América de color, sombría, taciturna, que canta en todo el Continente con una misma tristeza y desengaño, ahora esta masa es la que empieza a entrar definitivamente en su propia historia, la empieza a escribir con su sangre, la empieza a sufrir y a morir, porque ahora los campos y las montañas de América, por las faldas de sus sierras, por sus llanuras y sus selvas, entre la soledad o el tráfico de las ciudades, en las costas de los grandes océanos y ríos, se empieza a estremecer este mundo lleno de corazones con los puños calientes de deseos de morir por lo suyo, de conquistar sus derechos casi quinientos años burlados por unos y por otros.
Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. Ya se los ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término de cientos de kilómetros, para llegar hasta los «olimpos» gobernantes a recabar sus derechos. Ya se les ve, armados de piedras, de palos, de machetes, en un lado y otro, cada día, ocupando las tierras, afincando sus garfios en las tierras que les pertenecen y defendiéndolas con sus vidas; se les ve, llevando sus cartelones, sus banderas, sus consignas; haciéndolas correr en el viento, por entre las montañas o a lo largo de los llanos. 
Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado, que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parará más. Esa ola irá creciendo cada día que pase. Porque esa ola la forman los más, los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron[...].



Fragmento del discurso del comandante Ernesto Guevara en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 12 de diciembre de 1964.

28 de noviembre de 2010

"Latinoamerica"

Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron.
Un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo

Frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.

Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido. 
La sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena. 
Una canasta con frijoles,
Soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,

el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América Latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.

[...]
Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña.

Un desierto embriagado con peyote,
un trago de pulque para cantar con los coyotes.
Todo lo que necesito.
Tengo a mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmayadas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en Cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.


Tú no puedes comprar al viento. Tú no puedes comprar el sol.
Tú no puedes comprar la lluvia. Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes. Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría. Tú no puedes comprar mis dolores.
[...]
Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.

Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para que te recuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!
Vamos caminando.
Aquí se respira lucha.
Vamos caminando.
Yo canto porque se escucha.
Vamos dibujando el camino.
Aquí estamos de pie
¡Que viva La América!


No puedes comprar mi vida.
 
 
 
Fragmento de "Latinoamerica" de Calle 13 con Totó La Mamposina,
 Susana Baca y Maria Rita,
Cd. Entren Los Que Quieran, 2010 

21 de noviembre de 2010

"Homenaje a la Patagonia"




 
"Venga mi hijo hoy le he de hablar de un tema tan cotidiano, 
que ni usted ni sus hermanos se han detenido a pensar.
Y es por costumbre nomás, por haber nacido aquí, 
por venir de una raíz marginada de hace tiempo y
contemplando en silencio lo que pasa en el país.  
 
Tal vez nunca meditó que usted con esa dos manos
 asiste a pagos lejanos, dándole luz y calor. 
Que también mueve el motor, que anda el cielo y anda el mar.
Autopistas de ciudad y las comunicaciones,  
sin saber por qué razones nada viene y todo va.  
 
Fíjese en el caño aquel ,es el famoso oleoducto
 por donde se van los frutos, como quien dice a granel. 
Le costará comprender por qué este petróleo nuestro lo industrializan tan lejos
 y el subproducto después, vuelve a su tierra otra vez, 
sabe Dios porque manejos.  
 
Nuestro gas es entubado en caños de alta presión
 que llevan calefacción para entibiar otros pagos.
No se me quede asombrado si le digo que en el gas 
van muchas cositas más, con variadas propiedades, 
que enriquecen otros lares y empobrecen los de acá.
 
Y los parques nacionales parecieran extranjeros
 porque ahí somos forasteros los nativos y locales
 y en sus bosques colosales, sucede que en ocasiones
 se convierten en tizones los leños que nadie saca
 y andan con bosta de vaca, en los ranchos, los fogones.  
 
Y aquellas torres en fila, sujetando el cablerío,
 se llevan de nuestro ríos lo mejor de la energía.
 No es una ocurrencia mía, ni lo quiero avergonzar,
 pero póngase a pensar que pasaría si nos dieran, 
por todo lo que se llevan, lo justito y nada más.
 
Seguimos siendo colonia de la gallina de arriba.
 Federalismo mentira, desde que tengo memoria,
 allá se inventa la historia, aquí se escribe con sangre. 
Mas vienen de tarde en tarde, en vísperas de elecciones 
a prometer soluciones que ya no engrupen a nadie.  
 
No hablemos de agua pesada, regalías minerales. 
Nada viene, todo sale, estrujando la ordeñada.
 La cuestión está estudiada para dejarnos de luto, 
usando cualquier conducto se llevan hasta la tierra, 
si nuestro sudor sirviera ya habría algún sudoructo"
 
"El Embudo"; En orden de estrofa:
 Mercedes Sosa, Ricardo Mollo, Gustavo Santaolalla,
 Ivan Noble, Ricardo Iorio, Gustavo "Chizzo" Napoli y Leon Gieco. 
Cd. Orozco (Leon Gieco), 1997

16 de noviembre de 2010

"Epitafio"




"Aquí yace, acostado, el almirante
que murió hace justo una semana.
El que mató a quien se le dio la gana
está acá, con los pies para adelante.

Aquí yace un asesino, caminante,
que hizo y deshizo con la soberana
bendición de la espada y la sotana.

Insúltalo, si no lo hiciste antes.
Aquí yace Massera, el genocida
con apellido que fue marca de helados y sombreros.

La puteada consabida
y este amargo epitafio demorado
se lo dejamos, grabado de por vida
y de por muerte: no hemos olvidado."



Epitafio, Juan Sasturain, Diario "Página 12", 19 de Noviembre del 2010.